Valencia es una ciudad de pisos, y eso marca la forma de trabajar. En edificios antiguos del Carmen o Russafa nos encontramos a menudo con paredes que no están a plomo y con yesos originales que hay que sanear antes de aplicar nada. Preparamos el soporte con cuidado para que el acabado continuo quede realmente liso.
El microcemento es la solución más pedida en la capital precisamente porque no requiere obra: se aplica sobre el suelo o el alicatado existente, apenas suma espesor y evita el ruido y los escombros de un derribo. En una comunidad de vecinos eso supone una diferencia enorme.
Trabajamos con horarios pactados con la comunidad y protegemos zonas comunes y ascensores. También nos ocupamos de la logística de acceso, que en el centro de Valencia suele ser el punto complicado de cualquier reforma.